Mordeduras de perro y ataques de animales en Austin
Abogado de mordeduras de perro en Austin
En la mayoría de los reclamos por mordedura en Austin, el dinero sale de una póliza de seguro de casa o de renta, y el dueño del perro no firma ningún cheque.
Es probable que usted esté leyendo esto en una sala de espera. El perro de alguien se salió, o se levantó del piso, y ahora hay un niño con gasa en la cara y una enfermera preguntando si el perro tiene la vacuna antirrábica al día. Usted no sabe la respuesta. Lo que sí sabe es de quién es el perro, porque es de su vecino, de su primo, de una amiga de la iglesia o del señor del 214.
Esa última parte es la razón por la que casi nadie en esta situación llama a un abogado. La gente decide que todo el asunto es demasiado incómodo antes de averiguar qué implicaría de verdad un reclamo.
El resumen es este. En casi todos los casos de mordedura que manejamos en Austin, el dinero sale de una póliza de seguro de casa (homeowners) o de seguro de inquilino (renters). El dueño del perro no paga de su bolsillo. La ley de Texas divide estos casos en dos teorías muy distintas según lo que el dueño sabía del perro de antemano, y el papeleo oficial que decide cuál de las dos aplica empieza el mismo día de la mordedura, llame usted a un abogado o no.
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El perro es de alguien que usted conoce. Por qué eso pesa menos de lo que usted cree.
Pregúnteles a cien personas mordidas en el condado de Travis de quién era el perro y casi todas van a nombrar a una persona, no a un desconocido. El vecino de dos puertas más allá. El inquilino del departamento de arriba. Un tío en una carne asada. El perro del compañero de cuarto, que nunca había hecho esto.
Por eso la primera pregunta casi nunca es legal. La primera pregunta es ¿de verdad quiero hacerle esto a esa persona?
Vale la pena detenerse en la mecánica del asunto, porque no se parece a lo que la gente imagina. Una póliza de casa o de inquilino existe exactamente para absorber esto. El dueño ya la pagó. Cuando entra un reclamo, la aseguradora asigna un ajustador, la aseguradora contrata y le paga a cualquier abogado defensor, y la aseguradora paga el acuerdo con cargo al límite de responsabilidad. La participación del dueño suele reducirse a una llamada telefónica y una declaración escrita.
Lo que un reclamo sí le hace a esa persona: le puede subir la prima cuando renueve, y si la aseguradora concluye que el perro es un riesgo permanente, puede negarse a renovar la póliza. Esas consecuencias son reales y no vamos a fingir lo contrario. También son, en la mayoría de los casos, la lista completa.
Lo que no hace: no se mete a los ahorros del dueño, no le quita la casa y no le embarga el sueldo, salvo que los daños superen el límite de la póliza y el dueño tenga bienes de los que valga la pena cobrar. En una mordedura típica en Austin, ese no es el caso.
También hemos visto la otra versión de esta historia. Una familia absorbe la cuenta de la sala de emergencias, absorbe la consulta con el cirujano plástico, absorbe el deducible, y dos años después la cicatriz se ensanchó conforme el niño creció y la cirugía de revisión cuesta cinco cifras. Para entonces ya venció el plazo de dos años. Nadie demandó al vecino. La aseguradora del vecino se quedó con el dinero.
Si después de revisar su caso la respuesta honesta es que el reclamo es pequeño, incómodo y no vale la pena abrirlo, se lo vamos a decir. Preferimos decírselo en la primera semana que tenerlo dando vueltas un año.
El seguro de casa y el de inquilino son los que normalmente pagan
Las pólizas estándar de homeowners y de renters en Texas incluyen cobertura de responsabilidad civil personal, la sección que en la póliza aparece como personal liability coverage. Aplica cuando el asegurado es legalmente responsable de lesiones corporales a otra persona, y la mordedura de perro es uno de los eventos cubiertos clásicos. La mayoría de las pólizas trae además una línea pequeña de gastos médicos sin culpa, la medical payments coverage, con frecuencia de $1,000 a $5,000, que paga la atención de emergencia sin que nadie admita culpa.
La cobertura por lo general sigue a la persona, no a la dirección. La póliza de un inquilino puede responder por una mordedura ocurrida en un parque. La póliza de un dueño de casa puede responder cuando el perro se soltó y mordió a alguien a media cuadra. Dónde estaba parado el perro importa mucho menos que quién aparece en la póliza y qué dice la póliza sobre animales.
Consecuencias prácticas que cambian la forma de trabajar un caso:
- El límite es el techo. Un límite de responsabilidad personal de $100,000 significa $100,000, y la cifra se puede saber desde temprano. Nosotros pedimos la declarations page —la hoja de declaraciones, la carátula de la póliza donde vienen los límites— desde la primera carta. No tiene caso construir un caso hacia un número que la póliza no alcanza, a menos que exista una segunda fuente de pago.
- Con frecuencia hay una segunda póliza. Una umbrella policy se monta encima de la póliza de casa y puede agregar $1 millón o más. La gente se olvida de que la tiene. Los residentes de apartamentos muchas veces traen un seguro de inquilino que compraron al firmar el contrato y en el que no han vuelto a pensar.
- El ajustador del otro lado no es el mismo animal que un departamento de reclamos de una aseguradora de autos. Aquí hay una aseguradora de vivienda manejando un reclamo por lesiones corporales contra su propio asegurado, que además es su vecino de usted. Las primeras llamadas son amables y quedan grabadas. La oferta que llega antes de que la herida termine de sanar es una oferta calculada sobre un cuadro médico incompleto.
El Insurance Information Institute, que es un centro de investigación de la propia industria aseguradora y no una agencia de gobierno, publica cada año un análisis de reclamos por mordedura de perro junto con State Farm. Sus cifras son el mejor retrato disponible de lo que estos reclamos valen para las aseguradoras, y conviene leerlas sabiendo de dónde vienen.
Qué dicen los registros, y de dónde sale cada número
Cada cifra de abajo viene de un reporte público con nombre o de una base de datos de la industria con nombre. Consultamos todas el 5 de septiembre de 2026, y cada una se puede reproducir a partir de la fuente que listamos al final de esta sección. Donde el número es de Austin, decimos Austin. Donde es de Texas o de todo el país, también lo decimos.
| Dato | Valor | Qué cubre |
|---|---|---|
| Reportes de exposición a rabia capturados por los Animal Protection Officers de Austin, junio de 2024 | 249 | Todos los mamíferos, no solo perros. Es el conteo de actividad del propio departamento en su reporte mensual publicado más reciente. |
| Muestras enviadas a prueba de rabia por oficiales de Austin, junio de 2024 | 42 | Mismo reporte. |
| Perros con historial de mordedura moderada o severa adoptados o transferidos por el Austin Animal Center, 2019–2023 | 352 (320 moderada, 32 severa) | Exhibit 3 del City Auditor, en su versión corregida de enero de 2025. |
| Casos confirmados de rabia animal en el condado de Travis, 2024 | 68, de los cuales 63 fueron murciélagos | El total más alto de cualquier condado de Texas ese año. |
| Casos confirmados de rabia en perros domésticos en todo el estado, 2024 | 5 | De 24 casos en animales domésticos; 15 fueron gatos. |
| Muertes en Estados Unidos por mordedura o golpe de perro, 2011–2021 | 468 en total, promedio de 43 al año | Rango de 31 (2016) a 81 (2021). |
| Reclamos estimados de responsabilidad por mordedura de perro en Texas, 2024 | 1,190, con promedio de $75,674 por reclamo | Estimación de la industria aseguradora. |
| Reclamos estimados de responsabilidad por mordedura de perro en Estados Unidos, 2025 | 28,450, $1.86 mil millones pagados, con promedio de $65,450 | Estimación de la industria aseguradora. |
Hay tres cosas de esa tabla que conviene decir en voz alta.
Austin no publica un conteo de mordeduras de perro. El portal de datos abiertos de la Ciudad tiene ingresos y salidas del Animal Center, y ningún conjunto de datos de mordeduras. La cifra publicada más cercana es el conteo mensual de reportes de exposición que capturan los oficiales, y eso abarca a todos los mamíferos, desde un chihuahua hasta un murciélago. Los nueve reportes mensuales de enero a septiembre de 2023 registran 187, 217, 263, 223, 205, 232, 204, 220 y 158 reportes de exposición. Esas nueve cifras publicadas suman 1,909. La suma la hicimos nosotros; los nueve números mensuales los publicó la Ciudad. Los reportes en ese formato se interrumpen después de septiembre de 2023, y el reporte mensual más reciente en la página de Reports del departamento, a la fecha en que consultamos, es el de junio de 2024.
El Auditor corrigió su propio número, y la versión corregida es la que usamos. La auditoría de septiembre de 2023 sobre el Austin Animal Center reportaba originalmente 412 perros con historial de mordedura moderada y 67 con historial severo colocados. En diciembre de 2024 la oficina del Auditor identificó inexactitudes en ese exhibit, revisó la metodología y lo reemitió en enero de 2025 con 320 moderada y 32 severa para los años calendario 2019 a 2023. Cualquier sitio que todavía cite 479 está citando un borrador ya superado. El reporte corregido está enlazado abajo.
El valor promedio de un reclamo no es una predicción sobre su caso. Es un promedio de todos los reclamos por mordedura que una aseguradora pagó en un año, desde un dedo mordido hasta un ataque grave. Nadie puede ponerle precio honesto a un caso concreto en la primera semana, y conviene desconfiar de quien lo intente.
Fuentes. City of Austin, Austin Animal Services, reportes mensuales, austintexas.gov/department/reports-1. City of Austin, Office of the City Auditor, auditoría del Austin Animal Center, septiembre de 2023, Exhibit 3 revisado en enero de 2025. Texas Department of State Health Services, Zoonosis Control, Rabies in Animals, Texas – 2024. CDC, MMWR QuickStats 2023;72:999, National Vital Statistics System, ICD-10 W54. Insurance Information Institute y State Farm, tablas de reclamos por mordedura de perro y análisis de reclamos 2025 — fuente de la industria aseguradora, no gubernamental.
Exclusiones por animales y exclusiones por raza dentro de la póliza
Una póliza de responsabilidad puede parecer cobertura hasta que alguien lee los endorsements, los endosos que se le agregan al contrato y que modifican lo que la póliza cubre. Esta es la parte de un reclamo por mordedura que decide el resultado en silencio, y desde afuera no se ve.
Hay tres patrones de exclusión que aparecen una y otra vez:
La exclusión general de responsabilidad por animales. Algunas aseguradoras, sobre todo en el mercado barato de seguros de inquilino y de casa móvil, excluyen las lesiones corporales derivadas de cualquier animal que sea propiedad de un asegurado o que este mantenga. La póliza cubre el incendio de la cocina y al repartidor que se tropieza en el escalón, y no cubre nada de lo que haga el perro.
La exclusión por raza. Es una lista de razas, casi siempre adjunta como endoso, que retira la cobertura por lesiones causadas por ciertas razas o por mezclas que las contengan. Si el perro realmente es de esa raza se vuelve una disputa de verdad, porque la identificación de raza en un complejo de apartamentos suele ser la suposición de alguien anotada en un formulario de incidente.
La exclusión por incidente previo. La cobertura desaparece para cualquier animal con historial documentado de mordedura o con una designación oficial de dangerous dog. Esta es la que más duele, y duele precisamente en los casos con la responsabilidad más clara, porque la misma determinación previa que prueba que el dueño sabía que el perro era peligroso es el hecho que anula la póliza.
Hay una trampa relacionada. Algunos dueños declaran al perro cuando contratan la póliza y otros no. Cuando una aseguradora descubre un perro no declarado después de una mordedura, puede intentar rescindir la póliza o negar el reclamo. La discusión se mueve entonces de ¿es responsable el dueño? a ¿responde la cobertura?, que es un pleito distinto y necesita otro juego de documentos.
Nosotros pedimos la póliza completa, no la hoja de resumen, y leemos los endosos antes de formarnos una opinión sobre cuánto vale el reclamo. Si la responsabilidad por animales está excluida, eso cambia la estrategia de inmediato: el caso tiene que buscar un segundo responsable, una póliza umbrella o un demandado con bienes, y a veces la respuesta honesta es que no hay nada que cobrar.
Dos maneras de responsabilizar a un dueño de perro en Texas, y por qué la diferencia importa
Texas no tiene una ley de mordeduras de perro que imponga responsabilidad automática al dueño. La recuperación corre por el common law, el derecho de precedentes judiciales, y hay dos caminos separados. La mayoría de los sitios web los revuelve en una sola frase sobre la llamada one bite rule, la "regla de la primera mordida", como si el dueño tuviera derecho a una mordedura gratis. La diferencia entre los dos caminos controla qué hay que probar y qué defensas le tocan al otro lado.
Responsabilidad objetiva bajo Marshall v. Ranne
En Marshall v. Ranne, 511 S.W.2d 255 (Tex. 1974), la Corte Suprema de Texas adoptó la sección 509 del Restatement (Second) of Torts, el tratado de referencia que los tribunales estadounidenses usan para ordenar el derecho de daños. Quien posee un animal doméstico y sabe, o tiene motivos para saber, que ese animal tiene dangerous propensities abnormal to its class —tendencias peligrosas anormales para su especie, es decir, peligrosidad que no es normal en un perro cualquiera— responde por el daño que el animal cause.
Para recuperar bajo esta teoría, el demandante demuestra que el demandado era dueño o poseedor del animal, que el animal tenía esas tendencias peligrosas anormales para su especie, que el demandado las conocía o tenía motivos para conocerlas, y que esas tendencias produjeron la lesión.
De ahí se siguen dos consecuencias, y son la razón por la que vale la pena perseguir esta teoría:
- Qué tan cuidadoso fue el dueño deja de importar. Una vez establecido que conocía la tendencia peligrosa, el grado de cuidado que empleó es irrelevante. El dueño que construyó una buena cerca y el que construyó una mala están en la misma posición.
- La negligencia contributiva ordinaria no es defensa. Marshall sostuvo que la defensa disponible contra esta teoría es la voluntary assumption of the risk, la asunción voluntaria del riesgo: que la persona lesionada conocía el peligro específico y libremente eligió enfrentarlo teniendo una alternativa razonable a la mano. En el propio caso Marshall, el demandante no tenía alternativa razonable, porque el cerdo lo mantenía encerrado en su propia casa, y la Corte Suprema falló a su favor.
Negligencia y manejo negligente bajo Allen v. Albin
El segundo camino no exige ningún historial. Allen v. Albin, 97 S.W.3d 655 (Tex. App.—Waco 2002, no pet.), fija los elementos del negligent handling, el manejo negligente del animal: el demandado era dueño o poseedor del animal, tenía el deber de ejercer cuidado razonable para evitar que lesionara a otros, incumplió ese deber, y el incumplimiento fue causa próxima de la lesión. El demandante no tiene que probar que el animal era feroz, peligroso, ni que hubiera mordido a alguien antes.
Esta es la teoría que le queda al caso común de Austin. La puerta quedó atorada abierta. La correa era una retráctil que el que la llevaba no podía controlar. El perro se quedó en un patio con un tramo de cerca caído. Al niño lo dejaron acercarse al plato de comida mientras los adultos estaban adentro.
Como esta teoría es de negligencia, arrastra consigo la proportionate responsibility, la responsabilidad proporcional. Bajo el Capítulo 33 del Texas Civil Practice & Remedies Code el jurado puede asignarle un porcentaje de culpa a la persona lesionada, y por encima del 50 por ciento la recuperación se pierde por completo. Los argumentos de la defensa en casos de mordedura son predecibles: que la persona provocó al perro, lo molestó, corrió hacia él, metió la mano por encima de una cerca o estaba donde no tenía derecho a estar.
Nosotros alegamos las dos teorías cuando los hechos sostienen las dos. No son alternativas entre las que uno escoge al principio; son dos caminos distintos hacia el mismo veredicto, con pruebas distintas y defensas distintas.
El perro tenía historial: cómo se prueba que el dueño ya sabía
El conocimiento del dueño es la bisagra. Si se establece, el caso se pasa a la vía de responsabilidad objetiva, donde el cuidado que haya tenido el dueño deja de contar. Y se prueba con documentos, que existen en lugares concretos.
De dónde sale, en la práctica, el conocimiento previo en los casos del condado de Travis:
- Un reporte anterior a Animal Protection. Alguien más presentó un bite affidavit —la declaración jurada de mordedura que usa la Ciudad— sobre este perro hace meses. El reporte existe, haya prosperado o no.
- Una determinación previa de dangerous dog. Si una animal control authority (la autoridad local de control animal) ya determinó que este perro es un dangerous dog, esa determinación es prueba directa de que el dueño sabía, porque la propia ley define la notificación que le da ese conocimiento.
- Quejas al arrendador o a la asociación de propietarios. Correos y tickets de mantenimiento sobre el perro del 214. Los administradores de propiedades los guardan y los entregan bajo citatorio.
- El registro del vecindario. Hilos de Nextdoor, grupos de Facebook del vecindario, cadenas de mensajes. La gente publica sobre el perro que se les va encima. Esas publicaciones tienen fecha y nombran al perro.
- Las precauciones del propio dueño. Un letrero de "Cuidado con el perro", un bozal en el clóset, una nota de historial de mordedura en el expediente veterinario, un entrenador contratado por agresividad, la costumbre de guardar al perro cuando llegan visitas. Cada una de esas cosas es una admisión de que el dueño sabía.
- El dueño anterior o el refugio. Cuando el perro vino de un refugio o de un rescate, el expediente de colocación puede traer una nota de conducta. Con lo que encontró el City Auditor sobre las colocaciones del Austin Animal Center, en Austin esta es una línea de investigación real y no una hipótesis de manual.
La raza no está en esa lista. La ley de Texas mira las tendencias del animal individual, y la sección 822.047 del Health & Safety Code prohíbe que las ciudades y los condados de Texas escriban reglas de perros peligrosos dirigidas a razas específicas. Un argumento construido sobre la raza es un argumento construido sobre nada.
El reporte de la mordedura, la cuarentena y el expediente que empieza el primer día
En Austin, el registro oficial de una mordedura de perro se crea casi solo, y la mayoría de las familias no se entera de que está pasando. Entenderlo es lo más útil que usted puede hacer en la primera semana.
El reporte. Bajo la sección 826.041 del Texas Health & Safety Code, quien tenga conocimiento de una mordedura o un rasguño de animal que razonablemente pudiera transmitir rabia debe reportarlo a la local rabies control authority, la autoridad local de control de rabia. Ese deber recae sobre cualquier persona con conocimiento del hecho, incluido el hospital que atiende. Austin Animal Services enuncia la regla local sin rodeos: todas las mordeduras de animal deben reportarse a Animal Protection. Se reporta llamando al 3-1-1 o presentando un bite affidavit firmado.
La cuarentena. La sección 826.042 obliga al dueño a entregar al animal que expuso a una persona a la rabia. El periodo de observación lo fija el Título 25 del Texas Administrative Code, sección 169.27: diez días contados desde el momento de la exposición, y aplica sin importar el estado de vacunación del animal. La observación en casa puede autorizarse cuando la autoridad local de control de rabia aprueba un secure enclosure —un encierro seguro—, la vacuna antirrábica del perro está vigente (o el perro no estaba vacunado y tenía menos de 16 semanas al momento de la exposición), el custodio vigila al perro y reporta cualquier cambio, la autoridad o un veterinario observa al perro el primer día y el último, y el perro no era callejero al momento de la exposición. No cumplir con la cuarentena es un Class C misdemeanor —una falta menor Clase C, el nivel más bajo de delito en Texas, castigado con multa— bajo la sección 826.044.
Por qué esto le importa a un reclamo. Ese procedimiento genera un registro gubernamental con fecha que identifica al perro, al dueño, la dirección, el estado de vacunación y lo que pasó, creado por un oficial de la Ciudad que no tiene nada que ganar en el caso. Es la prueba más limpia de un expediente de mordedura, y existe antes de que alguien contrate a un abogado.
Dónde se descompone. Lo que más escuchamos es que el dueño del perro le pidió a la familia que no lo reportara. A veces es vergüenza. A veces es miedo de que sacrifiquen al perro. La familia acepta, no se hace ningún reporte, y ocho meses después la posición del dueño es que la mordedura nunca ocurrió o que fue el perro del vecino. Ya no hay nada con qué contradecirlo.
Repórtelo. El reporte protege primero la atención médica de la persona lesionada, porque la observación de diez días es la manera en que un médico decide si inicia la profilaxis posterior a la exposición. El valor probatorio es un segundo beneficio que llega gratis.
Las reglas de correa de Austin y cómo se usa una violación
La Ciudad de Austin identifica su ley de correa como el Austin City Code § 3-4-1, dentro del Título 3, el título de regulación animal. La regla general es que el dueño o quien lleve al perro lo mantenga bajo control, con la excepción de las áreas sin correa en el Austin City Code § 3-4-4 para las zonas que la ciudad designe. La ley estatal deja expresamente este espacio a las ciudades: la sección 822.007 del Health & Safety Code dice que el subcapítulo de perros peligrosos no impide que un municipio o un condado adopte requisitos de correa o de registro.
Cómo usamos una violación, dicho con cuidado. En Texas, violar una ley o una ordenanza puede constituir negligence per se —negligencia en sí misma, es decir, negligencia que se da por probada con la sola violación— cuando la ordenanza fija un estándar de conducta y la persona lesionada pertenece al grupo que la ordenanza fue escrita para proteger. Si una ordenanza municipal en particular sostiene negligence per se, o si en cambio entra como prueba de negligencia para que el jurado la pese, depende de la ordenanza y de cómo la lea el tribunal. Nosotros la alegamos y la argumentamos por escrito. No le prometemos a un cliente que una multa por perro suelto decide el caso.
Lo que una violación sí hace de manera confiable es fijar los hechos desde temprano. Una citación emitida en el lugar es un registro de la Ciudad, escrito ese día, que dice dónde estaba el perro y que no estaba sujeto. Eso vale más que un recuerdo reconstruido un año después.
Dos detalles propios de Austin que conviene conocer. Las excepciones de área sin correa son geográficas, así que si una sección de un parque es área designada sin correa es una pregunta con respuesta en un mapa. Y amarrar a un perro dentro de los límites de la ciudad de Austin está prohibido por ordenanza salvo que el dueño esté físicamente presente con el perro, lo cual se vuelve relevante cuando un perro encadenado en un jardín delantero alcanza la banqueta.
Cuando un perro es declarado oficialmente dangerous dog
El Subcapítulo D del Capítulo 822 crea una designación formal con maquinaria real detrás, y funciona de manera independiente de cualquier reclamo civil. Vale la pena separar dos ideas que en español se confunden: un perro puede ser peligroso en el sentido común de la palabra sin ser un dangerous dog en el sentido legal. El término es de la ley y tiene definición propia.
La definición. Bajo la sección 822.041(2), un dangerous dog es el que hace un ataque no provocado que causa lesión corporal en un lugar distinto de un encierro donde el perro estaba siendo mantenido y que razonablemente aseguraba que el perro no saliera por sí solo, o el que realiza actos no provocados fuera de ese encierro que hacen que una persona razonablemente crea que el perro va a atacarla y causarle lesión corporal.
La determinación. Bajo la sección 822.0421, cuando alguien reporta un incidente que califica, la animal control authority puede investigar, y si tras tomar declaraciones juradas de testigos determina que el perro es un dangerous dog, debe notificar al dueño por escrito. El dueño tiene 15 días para apelar ante un juzgado de paz (justice court), un juzgado de condado o un juzgado municipal. En Austin esta es la razón por la que la Ciudad le pide a quien busca la designación que presente un bite affidavit firmado.
Qué tiene que hacer el dueño entonces. La sección 822.042 le da al dueño 30 días desde que se entera de que tiene un dangerous dog para registrarlo ante la autoridad de control animal, mantenerlo restringido en todo momento con correa bajo control inmediato de una persona o dentro de un encierro seguro, y contratar un seguro de responsabilidad o demostrar responsabilidad financiera por al menos $100,000 para cubrir daños de un ataque que cause lesión corporal. La sección 822.043 fija la cuota anual de registro en $50 y exige comprobante del seguro, vacunación antirrábica vigente y el encierro.
Por qué una determinación previa pesa tanto en un caso civil. La sección 822.042(g) detalla cómo un dueño "se entera" de que tiene un dangerous dog: sabe de un ataque que califica, un tribunal declaró peligroso al perro, o la autoridad de control animal se lo informó. Cada uno de esos supuestos queda documentado. Cada uno cae directamente sobre el elemento de conocimiento de la teoría de responsabilidad objetiva de Marshall. Un expediente de dangerous dog es lo más cercano a una confesión que puede tener un caso de mordedura.
La parte penal. La sección 822.005 tipifica como delito que un dueño, con negligencia criminal, no asegure a un perro que después hace un ataque no provocado fuera de la propiedad del dueño y causa lesión corporal grave o la muerte, y también que un dueño que sabe que su perro es dangerous dog permita que ataque fuera de un encierro seguro. Es un third-degree felony —delito grave de tercer grado— y sube a second-degree felony cuando el ataque causa la muerte. La sección 822.001(2) define serious bodily injury para este propósito como heridas severas por mordedura, o desgarros y rasgaduras severas de músculo, que llevarían a una persona razonablemente prudente a buscar atención médica y que requerirían hospitalización, haya buscado o no la persona esa atención.
Un caso penal le toca iniciarlo al fiscal de distrito, no a nosotros, y avanza con su propio calendario. No compensa a nadie. Lo que sí produce es un expediente de investigación.
Arrendadores, complejos de apartamentos y el perro de un inquilino
Una buena parte de las mordeduras en Austin ocurre en complejos de apartamentos y en casas de renta, y muy seguido el inquilino dueño del perro no tiene seguro de inquilino ni bienes. La pregunta que sigue es si el dueño de la propiedad responde.
La respuesta de Texas es estrecha, y preferimos que usted la oiga con exactitud y no con optimismo. En Batra v. Clark, 110 S.W.3d 126 (Tex. App.—Houston [1st Dist.] 2003, no pet.), un niño de nueve años fue atacado por un pit bull en una casa de renta. El arrendador sabía que ahí había un perro, y el contrato de arrendamiento prohibía mascotas sin su consentimiento por escrito. Aun así, el tribunal resolvió que el arrendador no tenía deber alguno, porque la prueba no establecía que tuviera actual knowledge —conocimiento real y efectivo, no una sospecha ni algo que "debió haber sabido"— de la naturaleza agresiva del perro. Saber que hay un perro no basta.
El marco que describió el tribunal exige, en sustancia: conocimiento real de la presencia del perro en el inmueble arrendado, conocimiento real de las tendencias peligrosas del perro, y capacidad de controlar el inmueble arrendado ya sea por los términos del contrato o por el reglamento de la propiedad, más el hecho de no haber ejercido esa capacidad.
Por eso la investigación del lado del arrendador se trata de aviso documentado y de control retenido:
- Quejas escritas de otros residentes sobre este perro en particular, y qué hizo la oficina con ellas.
- Reportes de incidentes previos, bitácoras del oficial de seguridad del complejo y tickets de mantenimiento que mencionen al perro o al departamento.
- El contrato de arrendamiento y el anexo de mascotas: restricciones de raza, límites de peso, seguro de mascota exigido, el derecho a retirar un animal.
- Dónde ocurrió el ataque. Una mordedura en un pasillo común, en el área de perros, en el cuarto de lavado o junto a la reja de la alberca ocurre en espacio que el complejo controla y mantiene. Una mordedura dentro del departamento del propio inquilino, por lo general, no.
- Si la administración sabía y siguió cobrando la renta de todos modos. Conocimiento, más poder contractual para actuar, más inacción: esa es la combinación que les importa a los tribunales.
Una nota sobre el límite del tema. Este análisis vive en esta página porque gira en torno al conocimiento sobre un animal. Los peligros físicos de una propiedad —un escalón roto, un pasillo sin luz, agua estancada— corren por otra doctrina y pertenecen a nuestra página de responsabilidad de propiedades en Austin.
Mordeduras en niños: cara, cicatrices y cirugías años después
La geometría de una mordedura depende de la estatura. A un adulto lo muerden en la mano, el antebrazo o la parte baja de la pierna, porque es lo que está más cerca y lo que pone por delante para defenderse. La cara de un niño de cuatro años está a la altura de la cabeza de un perro grande. Ahí está toda la explicación de por qué las mordeduras en niños se concentran en la cara, el cuero cabelludo, los labios, las mejillas y las orejas, y de por qué se comportan tan distinto como reclamos.
Cómo es en realidad el tratamiento de una mordedura facial en un niño pequeño:
- El cierre en la sala de emergencias no es la reparación. Las heridas por mordedura traen alto riesgo de infección, así que el manejo inicial es irrigación, desbridamiento, a veces cierre diferido a propósito, y antibióticos. El resultado estético es prioridad secundaria en la primera hora.
- La reconstrucción es por etapas, y las etapas siguen el crecimiento. La revisión de cicatriz, la zetaplastia, el expansor de tejido y la reconstrucción de labio o de párpado se programan alrededor del desarrollo facial del niño. Una reparación que se ve bien a los siete años puede deformarse a los trece conforme la cara se alarga. Es completamente normal que un niño mordido a los cinco tenga una cirugía programada a los once.
- Las cicatrices cambian solas. La cicatrización hipertrófica y la contractura se desarrollan a lo largo de doce a dieciocho meses. Una cicatriz evaluada a los tres meses de la lesión no ha terminado de convertirse en lo que va a ser.
- La carga no quirúrgica es real y se puede documentar. Láminas de silicón, terapia de presión, tratamiento con láser, protección solar durante años y, muy seguido, el miedo del niño a los perros, que se manifiesta evitando los parques, las casas de los amigos, el camino a la escuela.
Ponerle valor a la cicatriz de un niño es la pieza que separa estos casos del resto de nuestro trabajo, y es la razón por la que tratamos la desfiguración (disfigurement) como su propia categoría de daños en lugar de meterla dentro del dolor y sufrimiento general. A los jurados de Texas se les pregunta por la desfiguración física por separado, pasada y futura, y la desfiguración futura en un niño que está creciendo es una pregunta sobre décadas. La prueba es fotográfica, secuencial y sostenida por un experto: fotografías con fecha desde la sala de emergencias en adelante, la opinión del cirujano plástico tratante sobre el número y el momento de los procedimientos futuros, y una proyección de costo para cada uno. Nuestro tratamiento más a fondo de esa categoría está en discapacidad y desfiguración.
Las demás categorías también aplican y las perseguimos: gastos médicos, angustia emocional y, cuando un padre o una madre tiene que dejar de trabajar para manejar un calendario quirúrgico, salarios perdidos.
Un límite. Un niño pequeño derribado por un perro grande puede golpearse la cabeza, y una lesión de cabeza es otro caso, con otra prueba. Si eso fue lo que pasó, lea nuestra página de lesión cerebral traumática en Austin y llámenos; no vamos a tratar de meterlo a la fuerza en un reclamo por mordedura.
Rabia, infección y la atención médica que nadie tiene contemplada
Hay dos realidades médicas que impulsan las primeras cuentas, y ninguna de las dos es intuitiva.
La infección. Los colmillos de un perro perforan en lugar de cortar. La herida se cierra en la superficie mientras las bacterias se quedan en el fondo, y por eso las mordeduras en la mano en particular terminan en hospitalización con antibióticos intravenosos y lavado quirúrgico en quirófano. Cuando se involucra la vaina del tendón o una articulación de la mano, el resultado puede ser rigidez permanente y un curso de terapia de mano que se mide en meses.
La rabia. La profilaxis posterior a la exposición es una serie de dosis de vacuna más, en la mayoría de los pacientes no vacunados previamente, inmunoglobulina antirrábica dosificada por peso corporal e infiltrada alrededor de la herida. La inmunoglobulina es el componente caro y la cuenta llega rutinariamente a miles de dólares.
La decisión de iniciar o no esa serie normalmente depende de la observación de diez días que describimos arriba. A un perro disponible, identificado y en cuarentena se le puede observar. A un perro que se echó a correr, o cuyo dueño no quiere identificarse, no se le puede observar, y el médico tiene que tomar la decisión sin esa información. Esa es una decisión clínica, del médico tratante, no nuestra. La explicamos aquí porque es la manera más común en que "no queríamos hacer un escándalo" se convierte en una serie de inyecciones que se pudo haber evitado.
Para contexto local, el DSHS de Texas confirmó 68 casos de rabia animal en el condado de Travis en 2024, el total más alto del estado, y 63 de ellos fueron murciélagos. Ese mismo año, en todo el estado hubo 5 casos confirmados en perros de 412 muestras positivas. La rabia en un perro de Austin es genuinamente rara. El requisito de observación existe de todos modos, y la propia guía de la Ciudad dice que el riesgo en el condado de Travis no debe tomarse a la ligera.
Guarde cada recibo: la sala de emergencias, la inmunoglobulina, las dosis de seguimiento, los antibióticos, la consulta con el cirujano plástico, el kilometraje. Los casos de mordedura traen una proporción alta de costos que la gente olvida reclamar.
Cerrar un acuerdo cuando la persona lesionada es un menor
El reclamo de un menor corre con otro reloj y se cierra por otra puerta.
El reloj. El plazo general para lesiones personales es de dos años a partir del día en que nace el reclamo, bajo la sección 16.003(a) del Civil Practice & Remedies Code. La sección 16.001 dispone que una persona menor de 18 años está bajo legal disability —una incapacidad legal para demandar por su cuenta, no una discapacidad física— y que el tiempo que dura esa incapacidad no se cuenta dentro del plazo de prescripción, de modo que un niño mordido a los seis años por lo general tiene hasta cerca de su cumpleaños número veinte para presentar su propio reclamo.
Esa suspensión del plazo es más estrecha de lo que suena, y la trampa atrapa a los padres todo el tiempo. El reclamo del padre o de la madre —por los gastos médicos que pagó y que está obligado a pagar— le pertenece al padre y corre con el plazo ordinario de dos años. Si espera a que el hijo cumpla 18, las cuentas médicas, que suelen ser el número duro más grande del expediente, ya se perdieron.
La puerta. Un menor no puede cerrar su propio acuerdo. Uno de los padres presenta el reclamo como next friend —una figura del procedimiento de Texas: el adulto que lleva el caso en nombre del menor, sin ser su tutor legal— y el acuerdo pasa a un tribunal para su aprobación. Cuando el next friend del menor parece tener un interés contrario al del menor, casi siempre por cómo se reparte el dinero del acuerdo, el tribunal nombra un guardian ad litem bajo la Regla 173 de las Texas Rules of Civil Procedure, cuya función es aconsejarle al tribunal si el acuerdo conviene al interés superior del menor. Los asuntos civiles del condado de Travis se ven en el 1700 de la calle Guadalupe, en el centro de Austin.
A dónde va el dinero. Los tribunales no le entregan el acuerdo de un menor a un padre para que lo gaste. Las estructuras típicas son un depósito en el registro del condado, que se libera cuando el menor cumple 18, o una anualidad de pago estructurado que paga conforme a un calendario, muchas veces ajustado a la universidad y muchas veces diseñado con una reserva para la cirugía de revisión que todos saben que viene.
Planee el dinero alrededor del calendario quirúrgico, y no al revés. Un acuerdo que financia el procedimiento de revisión de un adolescente de quince años vale más para esa familia que un número un poco más grande pero congelado hasta los dieciocho.
Qué hacer esta semana
En orden de qué tan rápido desaparece cada cosa.
- Reporte la mordedura a Austin Animal Protection. Llame al 3-1-1, o presente el bite affidavit firmado. Hágalo aunque el dueño le pida que no. Así arranca la observación de diez días y así se crea un registro neutral del perro y del dueño.
- Consiga el certificado de vacunación antirrábica del perro. Pídaselo al dueño directamente, por escrito, ese mismo día. Un mensaje de texto que diga "¿me puede mandar el comprobante de vacunación?" es un documento con fecha que además deja establecido que el dueño reconoció la mordedura.
- Fotografíe la herida antes de que la cubran, y después cada semana. Mismo ángulo, misma luz, cámara del teléfono. Doce fotografías semanales de una herida facial sanando hacen más por el reclamo de desfiguración de un niño que cualquier reporte de experto, y no se pueden recrear después.
- Anote de quién es el perro y dónde vive. Nombre completo, número de departamento, teléfono. En casos de apartamentos, al dueño lo identifican solo como "el del 214", y para cuando alguien va a buscar, el 214 ya cambió de inquilino.
- Consiga nombres y teléfonos de quien lo haya visto. Las mordeduras en parques y complejos tienen testigos que se dispersan en minutos.
- Fotografíe el encierro. La puerta atorada, el hueco en la cerca, la cadena, la puerta abierta. Un arrendador repara una cerca rota a los pocos días de una mordedura, y la reparación borra la prueba.
- Si el perro tiene historial, captúrelo ahora. Tome captura de pantalla del hilo de Nextdoor o de la cadena de mensajes antes de que la borren.
- Cuéntele al pediatra del miedo, no solo de la herida. Pesadillas, negarse a pasar frente a una casa, negarse a ir al parque. Si no está en el expediente médico es una anécdota; si está en el expediente es un registro.
- Llámenos antes de dar una declaración grabada. La aseguradora de casa del dueño va a llamar en cuestión de días y va a ser una conversación agradable. Una declaración dada mientras usted todavía está decidiendo si "hacer un problema de esto" se la van a leer de vuelta dos años después.
Cómo cobramos en un caso de mordedura de perro
No cobramos honorarios a menos que recuperemos. Usted no paga nada por adelantado ni nada de su bolsillo mientras el caso corre. Nuestro honorario es un porcentaje de la recuperación, escrito en el acuerdo que usted firma antes de que hagamos nada, y si no hay recuperación no hay honorario.
Los gastos del caso son aparte del honorario, y en un caso de mordedura tienen una forma particular. Nosotros los adelantamos. En la mayoría de los expedientes de mordedura en Austin son modestos para lo que se acostumbra en casos de lesiones: una solicitud de expedientes al hospital tratante y al cirujano plástico, una solicitud de información pública a Austin Animal Services por el reporte de la mordedura, el registro de la cuarentena y cualquier reporte previo o expediente de dangerous dog sobre ese perro, un citatorio al complejo de apartamentos por las bitácoras de quejas y el contrato de arrendamiento, y el honorario del cirujano tratante por una opinión escrita sobre el número, el momento y el costo de las futuras revisiones de cicatriz.
Ese último renglón es el que sostiene un caso de un menor, y es la razón por la que estamos dispuestos a adelantar costos en un reclamo que a primera vista se ve chico. El expediente de un niño con un plan quirúrgico documentado es un caso distinto del expediente del mismo niño sin ese plan.
Lo que no aparece en esa lista, comparado con el resto de nuestro trabajo: no hay descarga de datos del vehículo, no hay reconstrucción de choque, no hay ingeniero biomecánico. Los casos de mordedura se prueban con documentos, fotografías y un médico tratante. Para lo que valen, son casos baratos de construir bien.
Si revisamos su expediente y concluimos que la cobertura está excluida, que al dueño no hay cómo cobrarle y que la lesión es menor, se lo vamos a decir en la primera llamada. Abrirle un caso que no puede pagarse solo no le hace ningún favor.
Lo que la gente pregunta después de un ataque de perro
Estas son las preguntas que de verdad nos hacen en la semana siguiente a una mordedura, contestadas para esta página.
¿Tengo que demandar personalmente a mi vecino para obtener algo?
En la práctica, casi nunca. El reclamo se presenta a su aseguradora de casa o de inquilino, la aseguradora asigna un ajustador, y la aseguradora contrata y le paga a cualquier abogado defensor. Si llega a ser necesaria una demanda, el vecino aparece como demandado en los papeles porque así funciona el seguro de responsabilidad, y su aseguradora sigue dirigiendo y pagando la defensa. La mayoría de estos casos se resuelve sin que se presente demanda.
¿Esto le va a costar la casa a mi vecino?
En el caso ordinario, no. Los daños dentro del límite de la póliza los paga la aseguradora. Las consecuencias realistas para el dueño son un aumento de prima en la renovación y, a veces, que no le renueven. Si un caso se ve por encima de los límites se lo vamos a decir con franqueza, porque eso cambia la conversación.
El dueño del perro es inquilino de mi arrendador y no tiene seguro. ¿Ahí se acabó?
Es una pregunta contestada, no el caso completo. Las siguientes preguntas son si el complejo o el dueño de la propiedad tenía actual knowledge de que este perro en particular era peligroso, si tenía el poder contractual para obligar al inquilino a deshacerse de él, y dónde ocurrió el ataque. Bajo Batra v. Clark, saber que hay un perro en la propiedad no basta. Saber que ya había mordido antes y no hacer nada es otra cosa.
El perro nunca había mordido a nadie. ¿Aun así tengo caso?
Sí, por la vía de negligencia. Allen v. Albin no exige prueba de que el animal fuera feroz ni de que tuviera historial. Ahí la pregunta es si el dueño manejó y confinó al perro con cuidado razonable: la puerta abierta, la correa que falló, el niño sin supervisión junto al plato de comida.
Mi hijo provocó al perro. ¿Eso acaba con todo?
Es un argumento que el otro lado va a hacer, y el Capítulo 33 permite que el jurado asigne un porcentaje de responsabilidad. Pesa mucho menos frente a la teoría de responsabilidad objetiva, donde Marshall v. Ranne sostiene que la negligencia contributiva ordinaria no es defensa. Y cae de manera muy distinta tratándose de un niño de cuatro años que de un adulto. Cuéntenos exactamente qué pasó, incluidas las partes que se ven mal.
El dueño nos rogó que no lo reportáramos. No lo reportamos. ¿Arruinamos el caso?
No, pero arréglelo ya. Repórtelo hoy. El valor del registro de servicios animales está en que tiene fecha y es neutral, así que un reporte tardío vale menos que uno del mismo día y mucho más que ninguno. Después vamos por los demás registros: el expediente veterinario, el certificado de vacunación, los vecinos, la bitácora de quejas del complejo.
¿Tengo que dejar que pongan en cuarentena a mi propio perro si mordió a un familiar?
La obligación del dueño bajo la sección 826.042 del Health & Safety Code no tiene excepción por parentesco, y no cumplir con la cuarentena es un Class C misdemeanor bajo la sección 826.044. La observación en casa suele estar disponible cuando la autoridad de control de rabia aprueba un encierro seguro, la vacunación del perro está vigente, el custodio vigila al perro y reporta cualquier cambio, la autoridad o un veterinario lo observa el primer día y el último, y el perro no era callejero al momento de la exposición. Pregúntele a Animal Protection por la observación en casa en lugar de saltarse el procedimiento.
¿Qué es lo de los diez días que el hospital no deja de preguntar?
Es el periodo de observación de rabia del Título 25 del Texas Administrative Code, sección 169.27. Diez días, contados desde el momento de la exposición, y aplica esté o no vacunado el perro. Un perro que sobrevive esa ventana sin signos de rabia no estaba eliminando el virus al momento de la mordedura, y eso es lo que le permite al médico decidir sobre el tratamiento posterior a la exposición.
El ajustador nos ofreció $3,000 dos semanas después de la mordedura. ¿Lo tomamos?
Entienda sobre qué está calculado ese número: una cuenta de sala de emergencias y una herida que no ha terminado de sanar. Una cicatriz facial no toma su apariencia definitiva sino hasta doce a dieciocho meses después, y todavía nadie le ha preguntado a un cirujano plástico si viene una revisión. Si usted acepta, firma un finiquito (release) que cubre todo, incluida la cirugía que nadie ha programado.
¿Cuánto tiempo tenemos para hacer algo?
Dos años desde la lesión para un adulto, bajo la sección 16.003(a) del Civil Practice & Remedies Code. El reclamo propio de un menor por lo general queda suspendido bajo la sección 16.001 hasta que cumple 18, y el reclamo separado del padre por las cuentas médicas corre con el plazo ordinario de dos años.
A mi hijo lo mordieron. ¿Tenemos que esperar a que cumpla 18 para cerrar el acuerdo?
No. Uno de los padres presenta el reclamo como next friend y el tribunal aprueba el acuerdo. Cuando el interés del padre se ve contrario al del menor, se nombra un guardian ad litem bajo la Regla 173 para aconsejarle al tribunal si el acuerdo conviene al menor. El dinero normalmente va al registro del condado o a una anualidad estructurada, y no directamente al padre.
¿Podemos lograr que declaren peligroso al perro?
Ese es un procedimiento separado de su reclamo. Usted presenta un bite affidavit firmado ante Animal Protection, la autoridad de control animal investiga, y puede seguir una determinación bajo la sección 822.0421 del Health & Safety Code, con apelación disponible para el dueño ante un tribunal. Vale la pena hacerlo por sí mismo, y además la determinación produce documentación del conocimiento del dueño.
¿Van a sacrificar al perro si presento un reclamo?
Un reclamo civil no ordena que se sacrifique a ningún perro. El sacrificio ocurre por el procedimiento aparte del Capítulo 822, que depende de lo que el perro hizo y de si el dueño cumple con los requisitos de registro, restricción y seguro, y lo decide un tribunal, no usted y no nosotros. Muchos dueños cumplen y se quedan con el perro.
Nos mordieron en un parque sin correa. ¿Eso acaba con el caso?
No. Las áreas designadas sin correa de Austin quitan el requisito de sujeción del § 3-4-1 dentro de ese espacio, conforme al Austin City Code § 3-4-4. No quitan el deber del dueño de manejar al perro con cuidado razonable, y no le hacen absolutamente nada a la teoría de responsabilidad objetiva si el dueño ya sabía que el perro era peligroso.
El perro se echó a correr y nunca encontramos al dueño. ¿Hay algo?
A veces sí. Animal Protection puede tener ya un expediente de un perro que coincida con la descripción, por un reporte anterior. Los complejos y los negocios tienen cámaras. Los vecinos muchas veces saben exactamente de quién es el perro. También vale la pena revisar si usted tiene cobertura de automovilista sin seguro o cobertura de gastos médicos propia que responda. Tráiganos lo que tenga y lo revisamos antes de que usted lo dé por perdido.
¿Cuánto va a durar un caso de mordedura de perro?
Una mordedura de adulto sin complicaciones que se resuelve contra una póliza de casa sin demanda muchas veces termina dentro de los seis a doce meses posteriores a que concluye el tratamiento médico. La lesión facial de un niño normalmente toma más tiempo a propósito, porque el caso no debería cerrarse antes de que un cirujano pueda decir qué va a necesitar la cicatriz. Esa espera es una decisión estratégica y se la vamos a explicar antes de pedirle que la tome.
¿Cuánto nos cuesta que ustedes revisen esto?
Nada por revisarlo. Nada por adelantado. Nuestro honorario es un porcentaje de lo que recuperemos y queda escrito en el acuerdo antes de empezar, nosotros adelantamos los gastos del caso, y si no hay recuperación usted no debe honorarios.
Hay más preguntas generales contestadas en nuestra página de preguntas frecuentes.
Hable con nosotros sobre la mordedura
Rikki Medina lleva los casos de mordedura de perro y de responsabilidad de propiedades del despacho. Es socia fundadora, está admitida en Texas (Bar No. 24144569) y en Nevada, y tiene el título de Juris Doctor por la Baylor University School of Law. Es miembro de la Texas Trial Lawyers Association, la Austin Bar Association y la Travis County Bar Association, y ejerce en español y en inglés. Su biografía completa está en /es/abogados/rikki-medina, y la de Israel Medina en /es/abogados/israel-medina.
Algunas cosas prácticas que la gente pregunta antes de llamar. Su estatus migratorio no le impide presentar un reclamo, y nosotros no se lo preguntamos. No tiene que venir a nuestra oficina; hacemos la entrevista inicial por teléfono y podemos ir con usted. La consulta es gratis, en español o en inglés, y nada de lo que hablemos lo compromete a nada.
Llame al (512) 500-2810Medina & Medina Personal Injury Attorneys
6701 Burnet Rd #132, Austin, TX 78757
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Esta página es información general sobre la ley de Texas. No es asesoría legal, y leerla no crea una relación abogado-cliente. Cada caso depende de sus propios hechos. Los resultados anteriores no garantizan resultados futuros.
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